Lo que estamos presenciando en el debate del presupuesto de 2025 es el resultado de años de despilfarro, populismo e irresponsabilidad. Que el Ministerio de Economía y Finanzas haya presentado un presupuesto a destiempo y con evidentes violaciones a la ley es inaceptable. Sin embargo, cumplir con la ley y presentar un presupuesto realista parece una meta lejana. Durante varios gobiernos, se ha inflado deliberadamente la proyección de ingresos para justificar gastos e inversiones que luego no se ejecutan. Al mismo tiempo, el creciente endeudamiento y los altos intereses limitan las opciones de inversión. Las leyes especiales que garantizan aumentos salariales a ciertos grupos privilegiados, y los compromisos irreales de inversión educativa, calculados sobre el PIB y no sobre el presupuesto, hacen que la tarea de cuadrar las cuentas sea prácticamente imposible. Señores, la fiesta terminó y es momento de pagar la cuenta. Esta debe saldarse con responsabilidad, ya que el futuro económico del país está en juego. Es hora de abandonar los debates estériles y los discursos populistas, y acordar un presupuesto que sea legal y realista, haciendo los ajustes necesarios para enfrentar una realidad dura, pero con la esperanza de un mejor mañana.
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Hoy por hoy: Un presupuesto responsable
24 oct 2024 - 05:05 AM