De vez en cuando surge alguna iniciativa legislativa genuinamente constructiva y, frecuentemente, cuando eso sucede, hay diputados —casi siempre los mismos— que sacan fuerzas de quién sabe dónde para evitar su prohijamiento o discusión. Con el proyecto de ley 391, que modifica el ejercicio del derecho a réplica en los medios de comunicación, ocurre lo contrario. Como una suerte de mala hierba normativa, permanece imbatible. De nada han servido las promesas de sectores de la Asamblea que han prometido hacer lo necesario para devolver el proyecto a primer debate. Algunos de esos diputados desaparecen ante los ojos de todos cuando llega la hora de alterar el orden del día. Otros, con menos pudor, sencillamente se visten del tornasol del camaleón para darle la espalda a sus compañeros de bancada, absteniéndose. Lo más irónico es que el derecho a réplica está legalmente instituido desde 2005. Pero hay agendas que parecen no querer réplicas, sino un arma eficaz para doblegar las voces del periodismo independiente. Y, de paso, conculcar el derecho del ciudadano a estar informado. Ojalá recapaciten.
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Hoy por hoy: una amenaza contra el periodismo independiente
24 mar 2026 - 05:00 AM