Lo que hoy se vive en el Corredor Sur no es un accidente ni una falla puntual: es el resultado de años de crecimiento urbano sin planificación. Mientras la ciudad se expandía hacia el este —con nuevos proyectos residenciales, logísticos y comerciales— nadie pareció preguntarse si la infraestructura vial podía sostener ese ritmo. El resultado es evidente: un tranque que dejó de ser episódico para convertirse en rutina diaria para miles de panameños. La ampliación anunciada, con una inversión cercana a los $300 millones, llega tarde. Puede aliviar el problema en el corto plazo, pero no resuelve la causa estructural: un modelo de desarrollo que prioriza la construcción sobre la movilidad y la calidad de vida. Ni siquiera la expansión del Metro, con dos líneas en operación y otra por venir en el oeste, ha sido suficiente para revertir esta tendencia. La ciudad sigue creciendo de espaldas a un sistema integrado de transporte. Porque el problema no es solo el Corredor Sur o Panamá Oeste. Dos parques clave —Omar y Metropolitano— evidencian que la mayoría llega en auto, no a pie ni en transporte público. ¿Seguiremos ampliando vías o replantearemos la ciudad? Sin planificación integral, cada solución será temporal y los ciudadanos seguirán pagando el costo diario del desorden urbano.
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Hoy por hoy: Una ciudad que no planifica, se atasca
30 mar 2026 - 05:00 AM
