La llegada de la ingeniera Ilya de Marotta como administradora de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) a partir de mañana constituye un referente que merece ser destacado. Primero, porque su designación está respaldada por una trayectoria excepcional de más de 40 años de carrera profesional en la vía interoceánica, los últimos siete como subadministradora. Pero, sobre todo, porque ella ya ha tenido bajo su responsabilidad directa la operación de la ruta que ahora administrará. Una experiencia que demuestra que el talento no se improvisa y que debe transmitir confianza y tranquilidad al país, a la industria marítima y a la comunidad internacional. También merece reconocimiento el proceso meticuloso y técnico utilizado para escogerla. Es un ejemplo de que la meritocracia no es una aspiración abstracta, sino un criterio que debe aplicarse para elegir a quienes tienen la responsabilidad de conducir las instituciones. El Canal enfrenta enormes desafíos: río Indio (proyecto que ella, como subadministradora, lideró desde enero de 2025), el gasoducto, el cambio climático, las restricciones de calado y la puesta en marcha de dos nuevos puertos de contenedores, entre otros. La preparación y capacidad de Marotta ofrece una razón más para confiar en que el Canal sabrá enfrentarlos y superarlos.
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