La Universidad Autónoma de Chiriquí ha funcionado durante décadas más como cuartel de invierno de políticos que como un centro académico de excelencia. Con salarios elevados y la capacidad para atraer a los mejores profesionales, surge la duda de si realmente lo logra, considerando su historial institucional. Investigaciones de la Antai y auditorías previas documentan un patrón persistente de nepotismo y favoritismos: familiares y allegados de autoridades permanecen en cargos cuestionables, mientras que la mayor parte del presupuesto se destina a planilla, limitando recursos para infraestructura, innovación y mejoras académicas. La falta de transparencia y las prácticas administrativas cuestionables generan incertidumbre sobre su capacidad de convertirse en un verdadero referente educativo. Por ahora, los intereses políticos y particulares parecen pesar más que el mérito y la calidad, dejando en suspenso el potencial académico de esta universidad del Estado. Con los fondos públicos y la educación superior no se puede jugar así.
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Hoy por hoy: Unachi, sin transparencia ni excelencia
06 may 2026 - 05:00 AM