Panamá enfrenta un desafío sin precedentes. El ataque de Estados Unidos contra nuestro país es tan irracional como injusto, y nos obliga a cerrar filas detrás del presidente José Raúl Mulino. No pedimos esta lucha, pero debemos afrontarla con firmeza y dignidad. Este es un momento en el que gobierno, empresa privada, sociedad civil y ciudadanos deben actuar con responsabilidad y cohesión, sin dejarse llevar por el pánico ni la desinformación.
Sin embargo, en esta coyuntura crítica, es clave recordar el papel de la prensa en democracia. Las preguntas de los periodistas, por incómodas que sean, son parte de su labor. No es aceptable que el Presidente responda con agresividad. Siempre existe la opción de decir: “No tengo comentarios”. Una comunicación serena fortalece su liderazgo y la estabilidad del país.
Panamá necesita un presidente que responda con altura, no que imite las malas prácticas de gobernantes autoritarios, incluyendo al de Estados Unidos, criticado por su trato a la prensa. Con unidad, inteligencia y respeto a la institucionalidad, saldremos adelante.