El debate sobre el impuesto a la vivienda no puede limitarse a una discusión fiscal. Está en juego algo más profundo: la capacidad del país de dinamizar un sector clave y, con ello, ampliar el acceso a viviendas dignas. La construcción no es solo cemento. Es empleo, crédito, consumo y movilidad social. Cuando se encarece, se contrae todo el sistema. Y cuando el sistema se contrae, las oportunidades también. Pero este no es un problema de una sola parte. El Gobierno debe reconocer que decisiones fiscales mal dimensionadas pueden frenar la actividad económica en momentos delicados. Y el sector privado también tiene la responsabilidad de revisar sus estructuras de costos y márgenes, en un mercado cada vez más exigente. El equilibrio no es sencillo, pero es necesario. Se trata de asumir sacrificios compartidos para sostener la actividad y proteger a quienes buscan una vivienda. Al final, el objetivo no es recaudar más ni generar riqueza a costa del Estado, sino construir más país. Y para lograrlo, se requiere coordinación, visión de largo plazo y decisiones responsables que eviten profundizar la desaceleración económica.
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Hoy por hoy: Vivienda, responsabilidad compartida
09 abr 2026 - 05:00 AM
