La deuda de casi mil millones de dólares que mantiene el Gobierno venezolano con empresarios panameños no es poca cosa. Este es un tema que debe ser tratado con la importancia que merece.
Aprovechar la coyuntura de la Cumbre de las Américas para solicitar una reunión bilateral con Venezuela y tratar esta situación enviaría un mensaje contundente de apoyo al sector empresarial por parte del Gobierno nacional.
Retomar una conversación encaminada a buscar una posible solución no solo ayudaría a aliviar la seguridad económica de estas empresas, sino que también redundaría en un beneficio directo para la economía nacional. No debemos dejar pasar esta oportunidad.
Si bien Venezuela atraviesa una situación crítica con enormes deudas y la caída del precio del petróleo, la realidad de nuestra zona franca refleja un doble golpe no solo por la deuda venezolana, sino también por el efecto causado por las restricciones comerciales impuestas por Colombia y los reveses económicos sufridos por otros socios comerciales. Así, los resultados de la Cumbre serían rápidamente vistos en Panamá.