El despertar que ha tenido la sociedad civil nos honra a todos, y sobrepasa las escleróticas instituciones y los liderazgos miopes de los partidos políticos. Tradicionalmente, habíamos tenido una población fragmentada quejándose de la falta de agua, denunciando el problema de la basura, o buscando amparo frente a la inseguridad ciudadana y el alto costo de la vida. Ese nivel de expresión del descontento sigue presente, pero ahora se ve complementado por las distintas organizaciones y grupos a favor o en contra de la educación sexual; por los vecinos de los distintos barrios capitalinos que cuestionan la inacción de las autoridades y que exigen el cumplimiento de la ley; por los padres de familia o los jóvenes estudiantes que vociferaron su inconformidad con la huelga de los educadores. Lo cierto es que todos ellos aspiran a lo mismo: la defensa del bien común de los panameños y el buen funcionamiento del Estado. Ya no son cuatro gatos, sino una nación entera que empieza a cohesionarse para ejercer su poder ciudadano, y dejar de ser una simple espectadora para convertirse en la protagonista de su propia historia.
hoyporhoy
28 jul 2016 - 05:00 AM