La ciclista Mónica Licona era una atleta comprometida con el deporte. Hace un año su trágico fallecimiento, y la consiguiente persecución nacional del autor del accidente, despertó una enorme controversia acerca del espacio para peatones y ciclistas en las vías. Muchas acciones fueron comprometidas por parte de las autoridades para evitar que la muerte de Mónica fuera en vano. A pesar de esto, parece que las palabras se las lleva el viento, y de este drama humano tan solo queda una bicicleta blanca instalada en la avenida Balboa. Nuestra indolencia y la salvaje cultura del tráfico urbano no nos han permitido cumplirle a la destacada deportista. Es por esto, que apoyar las iniciativas de la Fundación Mónica Licona es una deuda de toda la sociedad. No debemos tolerar que transcurra otro año, sin que se hagan los cambios necesarios para convertir nuestras calles en espacios de convivencia para que transiten vehículos de todo tipo, peatones, personas que se desplazan en sillas de ruedas, y los ciclistas. Se lo debemos al ciclismo nacional. ¡Prohibido olvidar a Mónica Licona!
hoyporhoy
20 sep 2016 - 05:00 AM