En un mundo globalizado hay pocas instituciones que sirven de mecanismo para evitar la impunidad y combatir la corrupción. La cooperación judicial internacional es la principal herramienta para que países como Panamá puedan colaborar en la lucha contra el delito transnacional, como es el caso de los sobornos pagados por la empresa constructora brasileña Norberto Odebrecht. Además, Panamá ha puesto en marcha estos mismos mecanismos en la solicitud de extradición del expresidente Ricardo Martinelli. La efectividad del sistema internacional de cooperación depende de la buena fe y la voluntad activa con la que el país aporte información y colabore de forma dinámica con la justicia de naciones amigas. En la sociedad contemporánea, la impunidad no tiene cabida y la opacidad es el principal blindaje que tienen los corruptos. La opción de nuestras instituciones es muy clara: o somos una fuerza para el bien y la justicia o simplemente somos cómplices de estos crímenes. Panamá tiene la oportunidad –el deber– de convertirse en líder mundial de la transparencia. Nos conviene a todos.
hoyporhoy
28 sep 2016 - 05:00 AM