La deuda pública representa un desafío fundamental para la gestión económica del Estado panameño. Existe una multiplicidad de factores internos y tendencias internacionales que deberían instar al Gobierno a tener mayor cautela en la contratación de nuevas obligaciones, y en la expansión de los débitos del sector público. Después de una década de bonanza económica, en la que el presupuesto estatal creció mucho más rápido que la economía, es imperdonable que no tengamos ahorros sustanciales y que todavía dependamos del endeudamiento para cubrir nuestros gastos. Las presiones clientelistas, la carrera sin fin para cortar cintas e inaugurar proyectos con poca fundamentación, y una burocracia gubernamental caracterizada por su baja productividad han causado la enorme dependencia de Panamá hacia la banca crediticia nacional e internacional. El tiempo de poner la casa en orden es ahora. La clase política debe sincerarse con el electorado, mientras exista la oportunidad de ahorrar recursos para enfrentar un futuro incierto. Debemos evitar que se hipoteque el destino del país.
hoyporhoy
20 oct 2016 - 05:27 AM