Los niveles de penetración que ha alcanzado el narcotráfico en Panamá son realmente preocupantes, no solo por la violencia que genera, sino porque este es un mal que es contagioso. Ya hemos sido testigos de cómo ha llegado hasta las entrañas de la justicia y de la política local, hechos estos que son realmente el mayor peligro que como nación enfrentamos en materia de delincuencia organizada. El país necesita políticas bien estructuradas y ejecutadas para evitar seguir siendo el patio trasero de las mafias extranjeras o la ruta obligada de los grupos delincuenciales que trafican la droga a través de nuestro territorio, incluyendo nuestras costas, mares y espacio aéreo. De ahí que la iniciativa de los presidentes de Panamá y Colombia de hacer una mancuerna de seguridad en las fronteras de ambos países es una noticia positiva, pues, indudablemente, cortando sus rutas y combatiendo el narcotráfico, la violencia disminuirá, el pandillerismo será una actividad sin mayor lucro y el país será, en términos generales, más seguro para todos los ciudadanos.
hoyporhoy
26 oct 2016 - 05:00 AM