El perfil demográfico de Panamá es el de una nación joven. Sin embargo, las instituciones del país han tenido mucha dificultad en lidiar con los menores de edad en riesgo social y en particular con aquellos que han sido condenados por la comisión de algún delito. Después del incendio en el Centro de Menores en Tocumen, los centros de resocialización de los menores infractores fueron reinventados como entes modelos en los cuales la educación y capacitación son el rol fundamental para evitar que los adolescentes recaigan una vez vuelvan a la sociedad. Las políticas públicas hacia la niñez y la adolescencia sufren de una concentración excesiva en el tema de prevención de la criminalidad, obviando la necesidad de fortalecimiento de los hogares y en el fomento de buenas fuentes de trabajo que combinadas con un entorno social favorable de deporte, arte y convivencia pacífica pueden contribuir a que Panamá tenga una juventud más productiva. Los adolescentes no son un problema, solo son el reflejo de otros fenómenos sociales a los cuales no les hemos puesto atención. Las buenas políticas públicas son una excelente forma de hacer patria.
hoyporhoy
04 nov 2016 - 05:00 AM