El director de la Caja de Seguro Social (CSS), Estivenson Girón, debe renunciar a su cargo en atención a lo que establece el artículo 39 de la Ley 51 de 2005: errores graves que han causado perjuicios a la institución.
El último empeño de hacer un costoso congreso de seguridad social, sin el aval de la Contraloría General de la República y con la aquiescencia de la junta directiva, es el más reciente ejemplo de una gestión pobre y deficiente. Si bien otros factores inciden en la falta de medicamentos y en los sucesivos reveses en las licitaciones, Girón, como representante legal y responsable de la administración de la CSS, tiene un papel decisivo.
Ha hecho muy bien el contralor en llamarle la atención, por enésima vez, ya que este funcionario solo reacciona cuando el presidente de la República le pide actuar. Si no deja el cargo, la directiva, en la cual hay dos ministros, debe redactar una resolución motivada para que el mandatario, quien lo nombró de una terna presentada por ellos mismos, lo remueva. Si todos se cruzan de brazos o buscan pretextos para ignorar la crisis, como está ocurriendo con el creciente déficit actuarial que nos dejaría sin jubilaciones, ellos serán los responsables. Es hora de actuar.
