Nadie pone en duda que el presidente de la República y la sede del poder Ejecutivo, ubicada en el Casco Antiguo de San Felipe, patrimonio mundial de la humanidad según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), requieren de una eficaz y adecuada seguridad por parte del Servicio de Protección Institucional. Sin embargo, esta realidad no debe servir de pretexto para insistir en una iniciativa que pueda desafiar o poner en duda normas de preservación de patrimonio histórico o la propia seguridad de vecinos y visitantes. La colocación de 10 juegos de portones, para amurallar los accesos al Palacio de las Garzas en el Casco Antiguo, incluye dos bases o estructuras nuevas para instalar estos armatostes en la avenida B, una de las salidas del Casco Antiguo y la principal arteria de la ciudad histórica. Por lo tanto, lo más prudente es que las autoridades analicen mejor las opciones de seguridad, consulten con los expertos y con la comunidad antes de poner más elementos discordantes en una zona que no solo tiene valor para los panameños, sino para todo el mundo, como bien lo ha declarado la Unesco.
hoyporhoy
20 nov 2016 - 05:00 AM