Un familiar del presidente de la República es mencionado en un supuesto escándalo de corrupción. Una acusación ha sido presentada en su contra y el Ministerio Público deberá iniciar una investigación. Pero lo cierto es que este señor es funcionario, trabaja para la Autoridad Marítima de Panamá (AMP), la misma que se ha negado a responder un cuestionario a este medio sobre sus nuevas funciones en la entidad. Es así como el director de la AMP, en vez de aclarar todo, ha arrojado más dudas sobre la integridad de este servidor público. Sus lazos familiares con el gobernante hacen imperativo las explicaciones o, de lo contrario, las suspicacias alcanzarán inevitablemente al inquilino del palacio presidencial. El silencio gubernamental, a través de sus funcionarios, y en este caso del director de la AMP, irónicamente coincide con la celebración en Panamá de la XVII Conferencia Internacional Anticorrupción, lo cual deja muy mal parado al gobierno, pues dice una cosa y practica exactamente lo contrario. El gobierno debe recordar que la transparencia en la gestión pública no puede seguir siendo un simple enunciado. Si pretende que creamos en su discurso, no bastan solo palabras. Hace falta adoptar un verdadero compromiso y dar el ejemplo.
hoyporhoy
01 dic 2016 - 05:00 AM