Actualmente, 178 países son signatarios de la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción. A pesar de esto, las legislaciones, los fiscales y jueces de una gran cantidad de naciones son incapaces de actuar frente a la gran corrupción que los más importantes círculos de poder practican. Un estimado conservador sugiere que la corrupción gubernamental se apropia de 80 veces más fondos en el mundo que lo necesario para erradicar el hambre en el planeta. Frente a este gravísimo problema, el juez estadounidense Mark Wolf promueve la iniciativa de establecer una corte internacional anticorrupción que conocería de todos estos casos de forma complementaria, solo cuando los propios países no fueran capaces de enjuiciar a lo más poderosos. Esta corte serviría como un mecanismo de prevención, ya que los cleptócratas más codiciosos y maquiavélicos lo pensarían antes de desafiar a la comunidad internacional. Para este modelo, la impunidad producida por las instituciones y funcionarios criollos sería irrelevante ante sus pares mundiales. A grandes males como la corrupción, se necesitan soluciones extraordinarias como un tribunal internacional que persiga este flagelo sin piedad alguna.
hoyporhoy
05 dic 2016 - 05:00 AM