La Agencia de Protección Ambiental (EPA) de Estados Unidos fue fundada en 1970 por el republicano Richard Nixon, en respuesta a la abrumadora evidencia científica de los daños ecológicos que sufría el planeta. Los partidos tradicionales compartían los fines de la EPA, pero diferían en los medios para alcanzarlos. Para los demócratas, la solución de los problemas ecológicos requería más regulaciones; mientras que para los republicanos, esas metas se podían conseguir con instrumentos de mercado. En la década de los 90 apareció un nuevo tipo de republicano que opta por desconocer y rechazar la evidencia científica del cambió climático y de otros fenómenos ambientales. En su selección del nuevo administrador de la EPA, Donald Trump ha escogido a Scott Pruitt, un abogado cuya biografía ambiental incluye la negación del vínculo causal de los seres humanos con el calentamiento global y un ataque frontal a la existencia misma de la EPA. Esta acción es una verdadera irresponsabilidad para el país que ha producido las mayores emisiones de gases efecto invernadero. La decisión de Trump es tan retrógrada, que el propio Nixon la hubiese rechazado.
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09 dic 2016 - 05:00 AM