La Caja de Seguro Social (CSS) enfrenta una crisis sistémica de los servicios de salud, los cuales son burocráticos, ineficientes y hostiles con la población usuaria de estos. Además, faltan medicinas e insumos básicos, el mantenimiento de las instalaciones hospitalarias es deficiente y la presencia intermitente de bacterias nosocomiales es parte del paisaje cotidiano. Por si esto fuera poco, el programa de Invalidez, Vejez y Muerte mantiene un déficit actuarial aproximado de 11 mil millones de dólares, y la administración de la CSS parece despreocupada frente a este hecho. Mientras continúan floreciendo los escándalos en los procesos de compras y las comedias de congresos mundiales y cambios de logos, la entidad se ahoga en trivialidades y se resiste a enfrentar sus grandes desafíos. La peculiar junta directiva de la CSS ha abdicado sus funciones rectoras y fiscalizadoras, por lo que solo nos queda a los ciudadanos exigir lo obvio: la salida inmediata del actual director general. Hay que salvar a la Caja de Seguro Social y no se puede postergar más el cambio a un liderazgo capaz de administrar correctamente la institución.
hoyporhoy
17 dic 2016 - 05:00 AM