No todas las noticias en el sector educativo oficial son negativas. El Programa Panamá Bilingüe, que adelanta el Ministerio de Educación, es un ejemplo de acciones dirigidas a corregir deficiencias históricas en nuestro sistema. El hecho de que este programa, que ya tiene como activo 6 mil 500 docentes capacitados para la enseñanza del idioma inglés (2 mil 500 de ellos en el extranjero), entra el próximo año en una etapa de evaluación, tanto del desempeño de profesores como de estudiantes, ya es un buen indicador, independientemente de los resultados que se arrojen. Las mediciones son importantes, no solo para saber cómo andamos, qué debemos corregir y cómo alcanzar las metas planteadas, sino que pueden servir de ejemplo para otras áreas en la educación oficial, en las que ha habido una incomprensible renuencia a someterse a este natural escrutinio. De antemano se puede colegir que el programa debe acompañarse con jornadas extendidas, buenos laboratorios y salones para que los estudiantes aprovechen mejor esta millonaria inversión que hace el Estado en un tema estratégico para el país. Claro que esto implica un cambio en la burocracia educativa, cuyos resultados no podrán verse en un corto plazo.
hoyporhoy
18 dic 2016 - 05:00 AM