Los países más desarrollados del mundo están ampliando sus redes de bibliotecas públicas para complementar la oferta educativa que ofrecen las plataformas tecnológicas actuales. Usando esa escala y tomando en cuenta que en Panamá tenemos una decena de bibliotecas públicas en riesgo de cierre por falta de personal o por carecer de un espacio físico para su funcionamiento, no debe sorprendernos el alto grado de fracasos y el bajo nivel de lectura prevalente en el país. La Red de Bibliotecas de la República tiene un presupuesto de apenas 460 mil dólares al año, muchos menos recursos que los que se le asignan al carnaval oficial o al desfile del municipio de Panamá en Navidad. Un pueblo que no lee es más susceptible a caer víctima del clientelismo electoral del jamón y el saco de cemento. Es muy simplista y triste confundir el acceso a la Internet con el aprendizaje que se puede obtener en una biblioteca. En Estados Unidos cada presidente se enorgullece por el legado de una gran biblioteca que lleva su nombre. Los nuestros pueden vanagloriarse de la ignorancia de nuestros pueblos.
hoyporhoy
10 ene 2017 - 05:00 AM