La propuesta de reformas electorales presentada el año pasado por el Tribunal Electoral a la Asamblea Nacional sufre las consecuencias de la evidente falta de voluntad política de los diputados. Es claro que los partidos políticos y algunos de sus representantes en el Palacio Legislativo no están interesados en cambiar las reglas del juego, enfrentar la corrupción o hacer más transparente el financiamiento de los donantes privados a sus campañas. A todas luces prefieren mantener las cosas como están, ignorando el clamor de la ciudadanía de cambiar la forma de hacer gobierno. No se puede seguir dando la espalda a los tiempos en que vivimos. La actualización de la legislación electoral es apenas el principio del saneamiento de nuestra política criolla. Los panameños exigimos que la Asamblea Nacional dé ese primer paso. Las reformas electorales deben ser aprobadas sin más dilación para que puedan ser incorporadas al plan general de elecciones del año 2019. La población panameña tendrá una deuda que cobrar a los diputados y a sus partidos políticos si sus acciones no favorecen un torneo electoral con reglas más transparentes y equitativas. El fortalecimiento de nuestra democracia está en juego.
hoyporhoy
12 ene 2017 - 05:00 AM