El diagnóstico está muy claro. No solo por los análisis hechos por organizaciones locales de la sociedad civil, sino por organismos internacionales del nivel del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo: nuestra Asamblea Nacional, que por su naturaleza e importancia está llamada a liderar la transparencia, es una de las instituciones con mayor opacidad. Los ciudadanos no solo desconocemos el patrimonio de los diputados, dónde están sus intereses, quién les regala qué y cuáles son los temas a discutir en las comisiones legislativas, sino que a veces ni siquiera nos enteramos de cómo vota cada uno de ellos. Es hora de que el Órgano Legislativo, que tiene en su agenda las reformas a la ley de contrataciones públicas y el nuevo Código Electoral, herramientas clave para luchar contra la corrupción e instaurar en todas las esferas del Estado la necesaria rendición de cuentas, predique con el ejemplo. Hay que aplicar, también en casa, las recomendaciones para fortalecer la democracia y minar esa corrupción que nos empobrece.
hoyporhoy
16 ene 2017 - 05:00 AM