La política es el arte de gobernar. Para hacer esto hay que ejercer la capacidad de tomar decisiones con liderazgo y gallardía. Estas son cualidades que están ausentes de la discusión del proyecto de ley 61 por parte de la Asamblea Nacional. No podemos seguir engañándonos con respecto a la crisis de embarazos en menores de edad, violaciones, abortos y enfermedades de transmisión sexual. Lo responsable sería realizar un diálogo franco para establecer una buena iniciativa que le ofrezca un futuro decente y digno a los jóvenes panameños. El fanatismo convertido en cacería de brujas debe ser enfrentado con la verdad y la ciencia. La ignorancia y la desidia nunca han sido buenas consejeras. Esperamos que nuestro Órgano Legislativo esté a la altura de este tema, y que si el poder ejecutivo considera que ya existe la legislación que permite actuar en esta materia, lo haga de forma comprometida con los derechos y esperanzas de los panameños. Aunque lo ideal sería que los padres de familia fueran los guías y la fuente de la educación sexual, esa no es la realidad. Panamá necesita de políticos responsables y valientes que actúen.
hoyporhoy
18 ene 2017 - 05:00 AM