En 1986, el presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, fue a Berlín a exigirles a los soviéticos que tumbaran el muro que dividía a esa ciudad, por ser una vergüenza para la civilización. Donald Trump, presidente actual de Estados Unidos, ha emprendido contra viento y marea, la iniciativa de construir un muro en la frontera entre México y su país, supuestamente para prevenir la migración ilegal. Además, contradiciendo sus propios fines ha amenazado a las empresas automovilísticas establecidas en México, o interesadas en hacerlo, con sancionarlas con altísimos aranceles. El señor Trump parece no entender que solo el desarrollo de los países disminuye la migración. Estrangular México, y por ende a toda América Latina, no le traerá beneficios a su nación, y es posible que empeore la crisis migratoria. Sería muy conveniente que el señor Trump y sus asesores entendieran aquella frase que en 1947 expuso George Marshall, padre del plan con el cual Estados Unidos ayudó a reconstruir a Europa occidental: “Nuestra política no va dirigida contra país o doctrina alguna, sino contra el hambre, la pobreza, la desesperación y el caos”. Ese es el liderazgo que se necesita de Estados Unidos.
hoyporhoy
27 ene 2017 - 05:00 AM