“Los diputados actuarán en interés de la Nación [...]”, no es una frase cualquiera de un cuento de ficción, sino un mandato constitucional de nuestra carta magna. Los miembros del poder Legislativo son representantes permanentes de los distintos segmentos y grupos de nuestra sociedad. Aunque no nos sorprende nada referente a ellos, sí desconcierta su vocación por el ridículo y por dañar la reputación del país. Faltan palabras para calificar el hecho de que varios de los actuales diputados hayan suscrito cartas de apoyo en papel membrete, para respaldar a una persona que enfrenta una causa criminal muy seria en Estados Unidos. Estas misivas podrían servir para intentar convencer al juez de las bondades del empresario, que probablemente está negociando un acuerdo de pena y necesitaría demostrar con urgencia su “buen carácter”. Los políticos panameños son realmente campeones mundiales en la categoría de ausencia de sentido común y criterio. La imagen y el buen nombre del país están en juego constante con sus acciones. La corrupción y el tráfico de influencias deben acabar de una vez por todas.
hoyporhoy
03 feb 2017 - 05:00 AM