El rezago del país en materia educativa tiene múltiples facetas, quizás la más significativa es que todavía hay más de mil aulas rancho. En pleno siglo XXI, tenemos un importante segmento de la población que no posee acceso a las condiciones sanitarias, tecnológicas y de aprendizaje mínimas que le permitan desarrollar su talento. La presente administración ha heredado este complejo problema, que otros gobiernos afirmaron anteriormente que lo habían erradicado. Los serios desafíos logísticos y de organización que las empresas interesadas deben superar para poder construir las nuevas escuelas han dilatado la velocidad de la renovación de la infraestructura educativa. Es muy común que las licitaciones para construir las nuevas edificaciones en áreas remotas del país queden desiertas o que las compañías proponentes desistan de estos proyectos por la distancia y dificultades de ejecutarlos. Si de verdad queremos resolver el problema educativo, las escuelas rancho deben ser algo del pasado. Este complejo tema requiere de un trato prioritario y urgente por parte del Estado. Nuestro futuro descansa sobre los hombros de aquellos estudiantes que no están recibiendo la educación que merecen. No hay más tiempo para perder.
hoyporhoy
06 feb 2017 - 05:56 AM