La iniciativa legislativa del diputado Noriel Salerno para obligar a los medios de comunicación social impresos, radiales y televisivos a insertar mensajes educativos, culturales o sobre docencia electoral quizás tenga buenas intenciones, pero más bien está muy cerca de ser autoritaria y de atentar contra las libertades más elementales, como la de expresión y la libre empresa. Y más que palabrería legal, la sociedad necesita de ejemplos, necesita de valores. Es así como se educa. Si los panameños viéramos a políticos comprometidos con la moral y la ética, estas campañas serían totalmente innecesarias. Pero como suelen decir una cosa y hacer otra, entonces tienen que acudir a los medios para tratar de salvar lo que ellos se empeñan en destruir con sus acciones y omisiones: la institucionalidad. La democracia no es un sistema perfecto, tiene cosas que mejorar. Sin embargo, es la que nos permite vivir y expresarnos de forma libre. Si el señor Salerno desea que esta mejore, debería empezar por su propia actitud y la de muchos de sus colegas. No es una ley la que nos hará mejores ciudadanos, son las virtudes las que lo lograrán, y eso no se plasma en un papel, se logra con el ejemplo, ese que hoy brilla por su ausencia.
hoyporhoy
06 mar 2017 - 05:00 AM