Panamá, finalmente, reconoció ayer y pidió perdón por la desaparición forzada de la estudiante Rita Irene Wald Jaramillo, hecho ocurrido durante la dictadura militar (1968- 1989). Cuarenta años han transcurrido desde su desaparición y apenas sus familiares comienzan a sentir que se hace justicia. La sociedad panameña necesita una reconciliación plena para sanar las heridas que dejaron las injusticias, abusos y crímenes de la dictadura. Wald es una de las 110 víctimas de esa oscura época, por ello, el Estado debe reconocer estas vejaciones y pedir perdón por todas las víctimas, sin excepción, ya que sus derechos a la vida, libertad, seguridad e integridad fueron violentados. Tampoco tuvieron derecho a un proceso judicial en el que se llevara a cabo una investigación exhaustiva de los hechos para identificar, juzgar y sancionar a los responsables de sus terribles desapariciones. Que se haga justicia no solo es una demanda de las familias afectadas, sino un clamor de todos los panameños. Esto es lo que necesitamos para poner punto final, sin que ello implique olvido, a tan horrenda historia.
hoyporhoy
15 mar 2017 - 05:00 AM