América Latina está consternada. El régimen de Nicolás Maduro se desprendió de la última careta institucional, y de un plumazo su Tribunal Supremo desmanteló la simulación democrática. No hay duda alguna: Venezuela es una dictadura de color verde olivo. La comunidad internacional fue sumamente complaciente con Caracas, quizás alentada por los petrodólares o para evitar una expansión del bloque del ALBA en la región. La realidad del deterioro del Estado venezolano en materia de derechos humanos, libertades públicas, capacidad de proveerle a sus ciudadanos seguridad, salud y alimentos, son muestras del rostro feroz de la tiranía. Antes de que la tierra de Bolívar se convierta en un manto sangrante de protestas, y de resistencia indefensa ante las hordas de la represión, todos los países debemos pronunciarnos sin ambigüedades ni laxitudes: la dictadura no es tolerable y no será aceptada. Los cancerberos que orquestaron el autogolpe deben saber que el mundo civilizado los repudia. El Gobierno de Panamá debe dar una muestra de valor y encabezar la denuncia contra esta tiranía. El silencio no es una opción.
hoyporhoy
31 mar 2017 - 12:00 A M
Seguir a La Prensa enSíguenos enSuscríbete aquí al newsletter para recibir diariamente nuestros titulares.
También puedes seguirnos en YouTube, Instagram, TikTok, X, Facebook y en nuestro canal de WhatsApp.
Si aún no eres socio de Club La Prensa, únete aquí a la comunidad de los mejor informados.
TEMAS:Hoy por Hoy

