Palabras más, palabras menos, la posición de Panamá acerca del golpe de Estado en Venezuela se reduce a pedir más diálogo. ¿Cómo pedir otra ronda de consultas y conversaciones cuando el papa Francisco, Unasur, 29 exmandatarios iberoamericanos y otros esfuerzos han fracasado? No podemos seguir siendo cómplices del abuso y tiranía de Caracas. Desde un principio, el gobierno del presidente Juan Carlos Varela ha asumido una actitud dócil frente a Nicolás Maduro, casi como si se tratara de alguna de las crisis domésticas que generan el cierre de alguna carretera en Panamá. Por el contrario, el silencio y la genuflexión de nuestras relaciones exteriores han contribuido a fortalecer la arrogancia de Maduro. Los esfuerzos diplomáticos ingenuos deben darle paso a una acción concertada y dirigida a salvar Venezuela, no a preservar al gobierno que ya les falló. Los panameños conocemos en carne propia lo que es sufrir por la represión dictatorial y la pérdida de nuestras libertades. No nos estamos haciendo un favor dándole la espalda a Venezuela. Esos vientos pueden traer peores tempestades.
hoyporhoy
01 abr 2017 - 05:00 AM