Antes teníamos la duda, pero ya no existe. Ahora sabemos dónde está el expresidente Martinelli, incluso se sabrá el lugar de su residencia si le conceden una fianza. De manera que no hay justificación para que aún siga manteniéndose al margen de los procesos judiciales que se desarrollan en su contra en Panamá. Solo es cuestión de enviar a notificadores a Estados Unidos y apresurar las órdenes de extradición. La justicia en la que él dice no confiar es la misma que usó en su administración contra sus adversarios. Él nombró magistrados, y si no le gustaba cómo impartían justicia, entonces, ¿qué hizo para mejorarla? Ahora no es el momento para quejarse de ella, especialmente cuando pudo haber hecho algo. Ahora es tiempo de enfrentarla, pero ya no desde Twitter, sino desde los tribunales.
hoyporhoy
15 jun 2017 - 05:00 AM