La brecha que existe entre nuestro sistema educativo y la oferta laboral se hace más profunda con el pasar del tiempo. Las necesidades del mercado, cada vez más exigente, no se ven satisfechas con la formación académica que nuestros estudiantes reciben, razón por la cual las grandes multinacionales y empresas de sectores especializados se ven en la necesidad de importar mano de obra calificada. Modelos como el de Singapur, en el cual la regla de emplear a los mejores sin importar de dónde vengan parece repetirse en Panamá. A la sociedad nos corresponde reflexionar sobre el papel que jugamos en la capacitación de la fuerza laboral, de manera que podamos lograr su competitividad ante las exigencias globalizadas. Como un tema de Estado se debe priorizar el lograr que la juventud potencie sus aspiraciones y capacidades, solo así el país podrá mirar hacia el desarrollo pleno.
hoyporhoy
25 jul 2017 - 05:00 AM