Hay eventos que marcan la existencia de un país. En 2019, Panamá será la Capital Iberoamericana de la Cultura, y el INAC, lejos de prepararse para un suceso tan notable, ha visto cómo su presupuesto para 2018 ha sido mutilado sin piedad: de los $102 millones solicitados, únicamente le fueron aprobados $39 millones; es decir, 38% del monto requerido. El problema es aun mayor, porque de esa cantidad, apenas $16 millones corresponden a inversión, de los que $13 millones ya están comprometidos en trabajos de restauración y mantenimiento en el Teatro Nacional, el Museo Reina Torres de Araúz y la Gobernación de Colón. Los $3 millones que quedan deberán repartirse entre centros culturales, museos, conjuntos monumentales y otros inmuebles bajo la custodia del INAC. Que la entidad no atienda debidamente estas edificaciones y el resto de sus responsabilidades tendría consecuencias lamentables, como ya ha ocurrido con el Arco Chato y Portobelo. Esto solo refleja las prioridades de un gobierno que solicitó incluir a la ciudad como capital cultural. Lo que se avecina no indica falta de planificación, sino de vergüenza.
hoyporhoy
25 sep 2017 - 05:00 AM