Los manglares de la bahía de Panamá son barreras protectoras contra inundaciones y oleajes, a la vez que sirven de sustento a la rica biodiversidad tropical. La experiencia ha dejado claro que cada vez que se quiere construir un rascacielos o una nueva urbanización donde antes existían manglares, y en consecuencia se destruyen estos ecosistemas, se pierde calidad de vida y se pone en riesgo la funcionalidad del aeropuerto de Tocumen. A nadie se le ocurriría rellenar el lago Gatún y secar el Canal para construir un condominio o una mansión. Eso es lo mismo que ha venido sufriendo la zona costera de la bahía de Panamá. La riqueza que nos dan los manglares es invaluable y única en el mundo. Ya es hora de que las autoridades se pongan del lado de los ciudadanos, del ambiente y del futuro de Panamá, y hagan cumplir la ley para garantizar la vida de estos bosques de agua salada. Nuestro presente y el porvenir de la ciudadcapital dependen de que salvemos los maravillosos manglares que engalanan el horizonte. Los panameños sabemos perfectamente las graves consecuencias que podemos enfrentar si dejamos que se siga con la destrucción de los manglares.
hoyporhoy
02 nov 2017 - 05:00 AM
