Los políticos –que deben ser los guardianes de las finanzas del Estado– son los peores administradores de la cosa pública. Si manejaran las finanzas de sus empresas y hogares como lo hacen con nuestro dinero, estarían en quiebra. Las más recientes cifras del presupuesto de la Nación revelan, justamente, un manejo irresponsable del tesoro nacional. Para decirlo en pocas palabras, los políticos gastan más de lo que el Estado recibe en ingresos o, lo que es más preciso, gastan más de lo que tienen. Pero como las cuentas no las pagan ellos, sino nosotros, hacen cuanto se les ocurre. Esta bonanza que hoy vivimos con el dinero que no tenemos acabará en algún momento y, cuando ello ocurra, lo que ahora es un sueño, súbitamente se convertirá en pesadilla.
hoyporhoy
15 nov 2017 - 05:00 AM