En Brasil, a los delatores les ha dado por mentir, por inventar cuentos chinos; en Panamá, los que llegan a acuerdos de pena con la justicia son otros mentirosos que no encuentran nada que hacer, salvo manchar honorables reputaciones de exministros y otras figuras acusadas de recibir millones en coimas; el Ministerio Público solo sirve para perseguir, acusando de delitos comparables al pandillerismo, a la gente más inocente que ha nacido en el país; y nosotros, la sociedad, que sufrimos el robo a manos llenas más desenfrenado de la historia, somos unos tontos por creer tanta patraña. Eso es lo que esperan todos ellos que creamos, porque su palabra basta y sobra. Pero, señores acusados, empiecen a probar que son tan austeros como lo eran antes de entrar al gobierno. Así se prueba su inocencia.
hoyporhoy
26 nov 2017 - 05:00 AM