Coiba es la isla más grande del Pacífico panameño y fue objeto de una propuesta de plan de uso público que incluiría una pista aérea nueva, el aumento del número de visitantes y de actividades que se permiten realizar dentro de esta área protegida y la consiguiente construcción de infraestructura para recibir el turismo. Los científicos que llevan décadas estudiando Coiba han manifestado su desacuerdo con la implementación del plan tal y como ha sido propuesto y por su lado, las autoridades del Ministerio de Ambiente han acordado sentarse a evaluar todos los elementos que están en la mesa. Este análisis debe hacerse tomando en cuenta que una vez que un área protegida es intervenida con caminos, puertos y pistas aéreas, más el impacto de los visitantes y la contaminación que esto conlleva, el daño es muy significativo. Coiba no puede ser una isla semidesierta a la que solo un puñado de elegidos puede llegar, pero tampoco puede convertirse en un resort todo incluido. Los parámetros de la sostenibilidad dictan que este tipo de decisiones deben tomarse sin apuros. Coiba es una de las últimas joyas que le quedan al país, y no podemos perderla irremediablemente.
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10 dic 2017 - 05:00 AM