El Medio Oriente es una de las regiones del mundo donde más conflictos bélicos se han desarrollado en los últimos tiempos. Justo cuando el control del Estado Islámico en esa zona comenzaba a debilitarse y que las facciones palestinas se ponían de acuerdo sobre un gobierno único, surge un nuevo capítulo en esta historia: el reconocimiento de Jerusalén como la capital de Israel por parte de Estados Unidos. Y es que Jerusalén es una ciudad fundamental desde el punto de vista religioso, cultural, geográfico e histórico para judíos, cristianos y musulmanes. Parece que el presidente Donald Trump ha pasado por alto que una decisión como esta solo debe tomarse luego de un extenso diálogo que considere las posiciones de todas las partes involucradas. Las reacciones provocadas por esta iniciativa le hacen flaco favor a un sueño de paz en Medio Oriente. La buena diplomacia siempre ha estado fundamentada en la inteligencia y la planificación cuidadosa, no en el arrebato ni en los impulsos populistas destinados a desviar la atención de la opinión pública. Jerusalén y el Medio Oriente se merecen una mejor política exterior de todo el mundo.
hoyporhoy
11 dic 2017 - 05:00 AM