Una vez más, queda confirmado que el régimen de contrataciones públicas existe para facilitar el despilfarro de los recursos que son de todos. El caso del Municipio de Panamá, con una empresa española que fue contratada directamente, valida las críticas contra el sistema actual de compras públicas que permite abusos de todo tipo. Como el papel lo aguanta todo, el Estado panameño contrata con compañías de las que desconoce su trayectoria y su realidad financiera. El desfile de horrores de obras inconclusas y la torre de Babel de adendas, en las que cientos de miles de dólares se transforman en millones, que luego se convierten en decenas de millones hasta el infinito, sigue siendo la práctica habitual de la burocracia panameña. Continuamos siendo rehenes de las redes de tráfico de influencias y de manipulación, que han producido un país al que le cuesta cada vez más resolver sus problemas y atender las necesidades de sus ciudadanos. Seguimos siendo incrédulos ante las explicaciones de nuestros gobernantes. La casa de todos pierde y no se ríe, solo llora por la patria secuestrada.
hoyporhoy
12 dic 2017 - 05:00 AM