El Órgano Ejecutivo nominó ayer para magistradas de la Corte Suprema de Justicia a dos valientes mujeres de trayectoria intachable. Ana Lucrecia Tovar es una jurista conocedora de las nuevas tendencias mercantiles y regulatorias del sector financiero, dos áreas en las que el máximo tribunal de justicia debe enviarle una clara señal al sistema judicial panameño. Zuleyka Moore es una combativa y dedicada fiscal, que ha demostrado con creces su coraje e integridad en la lucha en contra de la gran corrupción presente en nuestro país. Con sus designaciones, la sociedad espera que se logre rescatar la administración de justicia de las manos que la tienen secuestrada. La ciudadanía exigía que las vacantes en la Corte Suprema fueran cubiertas por verdaderos operadores jurídicos y no por abogados que representan intereses corruptos. Por otro lado, las investigaciones de alto perfil deben continuar en el Ministerio Público, con igual o mayor ímpetu, debido a que este proceso ha sido institucionalizado y allá quedan todavía valientes e íntegros fiscales. Panamá ganaría con estas designaciones. Ahora la Asamblea tiene la última palabra.
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16 dic 2017 - 05:00 AM