Los gobiernos al gestionar a las empresas estatales han tenido el hábito de administrarlas con una visión de corto plazo. Un ejemplo muy claro de esto es la Empresa de Transmisión Eléctrica, S.A. (Etesa). Debido al arrastre de falta de mantenimiento y el nivel inadecuado de inversiones, Etesa se ha abocado a unas 19 contrataciones directas por más de 63 millones de dólares, para subsanar serios problemas de mantenimiento que ocasionaron el macro apagón de julio pasado. Ahora se empiezan a hacer inversiones que debieron estar listas en diciembre de 2013. El caso de Etesa se repite en la Caja de Seguro Social, en el Aeropuerto Internacional de Tocumen, en Meduca y el Idaan. Son los ejemplos más evidentes de la desidia que gobierno tras gobierno somete a la administración pública a una improvisación constante. Para los políticos no es atractivo darle mantenimiento a las obras de sus predecesores, ya que ellos prefieren inaugurar las propias, descuidando de forma imperdonable lo que es de todos.
hoyporhoy
22 dic 2017 - 05:00 AM