Las interminables filas se combinan con la confusión de los contribuyentes y de los funcionarios que tratan de atenderlos, en una carrera contra el tiempo que no todos terminarán. Esta es la moratoria del impuesto de inmuebles 2017, un esfuerzo mal planeado, peor organizado y pésimamente ejecutado. Más allá de la vanidad burocrática, no hay razón para someter a los ciudadanos a este trajín. La Dirección General de Ingresos está rebasada y carece del personal necesario para asumir sus tareas con propiedad. Además, cada consulta recibe respuestas distintas para la misma solicitud, aumentando la desesperación de quienes a tres días de la finalización de la moratoria buscan pagar sus impuestos. ¿Por qué el Estado hace tan difícil que los ciudadanos puedan cumplir con sus obligaciones? Aquí no hay otra solución que extender la moratoria, quizás aprovechando las sesiones extraordinarias de la Asamblea Nacional, para aprobar una norma que le devuelva la tranquilidad a los buenos panameños que intentan pagar sus deudas con el Estado. Es justo permitirles que se pongan al día con estos deberes.
hoyporhoy
27 dic 2017 - 05:00 AM