La educación recibida en planteles privados supone un enorme sacrificio económico para esos padres que quieren que sus hijos tengan un futuro garantizado. Es un renglón importante, que quita horas de descanso, ahorros, tiempo familiar y muchas cosas más. Pocos incentivos estatales reciben estas familias, pese a que su sacrificio prueba que buscan nuevos y mejores horizontes para sus hijos. En contraste, la beca universal es un incentivo que reciben aquellos, incluso, que no lo merecen. La beca sirve para comprar celulares, para canjear por enseres del hogar, sirve para todo, y pocas veces para sus fines objetivos. Este beneficio, lejos de hacer bien, estimula el juega vivo. Es hasta repulsivo ver que estudiantes reclamen la beca con un boletín cargado de fracasos. ¿Cuál es el mensaje que envía el Estado con programas de subsidios sin más justificación que el clientelismo electoral? ¿Hay algún estudio serio que demuestre que esta beca es un incentivo a la educación? ¿Por qué no incentivar a aquellos que realmente necesitan ese dinero? Panamá exige más y buenos profesionales. Basta del juega vivo de esos que ni estudian ni dejan que otros lo hagan.
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15 ene 2018 - 05:00 AM