Los distintos gobiernos de Panamá, en décadas recientes, han tenido en común la poca consideración hacia los temas culturales. Dentro de unos meses empieza el V centenario de la ciudad capital y nos enfrentamos a un panorama artístico y cultural dantesco: el Teatro Nacional cerrado, el Museo Antropológico Reina Torres de Araúz en el limbo y varios festivales artísticos y culturales tienen incertidumbre sobre su financiamiento. La literatura nacional depende de los concursos Ricardo Miró y Rogelio Sinán. Aunque el país tiene una excelente plataforma logística y financiera, las políticas en materia cultural y de promoción artística son nulas y la asignación de fondos es muy exigua. ¿Por qué ocurre esta situación? Por un lado, muy pocos de nuestros gobernantes se han caracterizado por su compromiso con el arte y la cultura y, por el contrario, son herederos de una mentalidad fenicia que proclama que aquello que no produce rentas económicas o votos en las urnas no es valioso. Un país vacío de cultura no existe. Rescatemos el alma de los panameños.
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03 feb 2018 - 05:00 AM