Han transcurrido tres años desde que se iniciaron las pesquisas por los casos de corrupción de alto perfil, cometidos en el gobierno de Ricardo Martinelli. Con todos los defectos, limitaciones y cortapisas de las instituciones públicas panameñas, las investigaciones han demostrado la existencia de una red de intermediarios, bancos locales y extranjeros, y de prestanombres, que facilitaban el blanqueo de capitales de esos actos de corrupción. Las noticias provenientes de Europa no sorprenden, pero sí confirman que había un vínculo entre Odebrecht, Blue Apple y los otros casos que todavía no tienen nombre. El elemento común que comparten todas estas empresas criminales es el pago de coimas a cambio de contratos y licitaciones amañadas, que le han robado decenas de millones de dólares a los panameños. Lo que se sabe de Andorra, más lo de Suiza y lo de Brasil debe ser complementado con lo que se ignora de las islas del Caribe y de nuestro propio país. Los fiscales anticorrupción deben redoblar la marcha para completar sus expedientes y desvelar la verdad de lo que le pasó al patrimonio de todos nosotros.
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08 feb 2018 - 05:00 AM