El mundo está atravesando transformaciones estructurales significativas y de largo plazo: el auge de la inteligencia artificial, el cambio climático, la redistribución geopolítica del poder y las transiciones demográficas. En este contexto de complejidad creciente y fragmentación geopolítica, surge la necesidad de gestionar un panorama de riesgos globales cada vez más volátil y de baja cooperación internacional.
El reskilling y el upskilling son, sin duda, nuestras principales fuentes de poder en la actualidad; representan la piedra angular para gestionar el riesgo en este mundo fragmentado. Por experiencia, sabemos que son las estrategias más efectivas para enfrentar los retos de un entorno cada vez más exigente y mitigar el riesgo inherente a las personas. Al fomentar una productividad centrada en el ser humano, apoyada en tecnologías disruptivas, la gestión de big data y modelos de lenguaje avanzados, contribuimos a la creación de una “Humanidad Aumentada”. En mi opinión, más que una necesidad, es un imperativo para avanzar. Este enfoque no solo mitiga los riesgos asociados a la obsolescencia de habilidades, sino que también fortalece la capacidad de adaptación y resiliencia de las organizaciones ante los cambios constantes del entorno global.
Nos encontramos ante una rotación estructural sin precedentes en el mercado laboral a corto plazo. Se estima que casi una cuarta parte de los empleos existentes cambiarán, desaparecerán o serán reemplazados por nuevos roles. Este cambio anticipado implica que tanto empleadores como empleados deben prepararse para un mercado laboral dinámico, donde la adaptabilidad y el (re)aprendizaje continuo serán cruciales.
Los datos son claros. Además de la esperada rotación estructural del 23% en el mercado laboral en los próximos cinco años, el informe más reciente de LinkedIn sobre las habilidades más demandadas para 2024 revela que las competencias requeridas para los roles han cambiado un 25% en promedio desde 2015, y se espera que esta cifra alcance al menos un 65% para 2030. La comunicación, el servicio al cliente, la resolución de problemas y el liderazgo continúan siendo habilidades clave para los negocios, y su importancia aumenta en la era de la IA generativa.
Esto nos lleva a otro aspecto esencial: cómo integrar en el ADN de cada organización la promoción y optimización de la colaboración entre humanos y la digitalización. Este aumento en la colaboración ofrece una oportunidad crucial para redefinir la productividad, integrando la IA generativa para mejorar la capacidad humana y la eficiencia. No obstante, la IA es solo una parte de la solución. Las empresas sostenibles serán aquellas que logren combinar tecnologías emergentes con modelos de talento ágiles y un diseño del trabajo centrado en las personas, aspectos esenciales para transformar el trabajo y maximizar el valor que cada empleado aporta. De esto trata la Humanidad Aumentada: poner a las personas en el centro y asegurar que los beneficios sean compartidos por todos.
En esta nueva era de Humanidad Aumentada, el equilibrio entre habilidades blandas y técnicas es esencial para la adaptabilidad, la innovación y el liderazgo, ayudando a los profesionales a cumplir con las demandas de los empleadores modernos y a mantenerse competitivos en un mundo en rápida evolución. Desde el C-Suite, debemos liderar con el ejemplo, ayudando a que la gente “suba a este barco”. No se trata solo de informar sobre los cambios, sino de apoyarlos, sin perder de vista las bases: organización, planificación, disciplina, enfoque, constancia y perseverancia. Además, debemos preguntarnos continuamente: ¿cómo ayudamos? ¿Cómo guiamos a nuestros equipos para que utilicen las nuevas tecnologías y habilidades? Aquí radica el valor que podemos y debemos generar como líderes: ser conectores entre las personas y la digitalización.
Las organizaciones que inviertan en la Humanidad Aumentada de su gente estarán mejor preparadas para adaptarse y desarrollar una fuerza laboral capaz de navegar en un entorno laboral cada vez más complejo y tecnológicamente avanzado. Una fuerza laboral con habilidades diversas será más flexible y podrá moverse fácilmente entre industrias y roles, cerrando brechas y adaptándose a las cambiantes necesidades de la economía.
La autora es CEO de Marsh McLennan Panamá.
