El relato es acerca de un país y de su Canal. De narrativas que hablan de mujeres valientes y dueñas de su destino que prefirieron pedir perdón que permiso.
Aquellas que desafiaron sus zonas cómodas para entregar lo mejor de sí a un país vibrante con un Canal que es de Panamá y que aún late fuerte como puente del mundo y de su gran corazón que se escucha en todo el universo.
Nada surgió por generación espontánea, suceso fortuito o de una casualidad del devenir de la historia. Causalidades como las de Clara González de Behringer, ya cosechaban logros que multiplicaban su valor en contextos como los del primer cuarto del siglo XX en Panamá donde la ley prohibía a la mujer ejercer la noble profesión del derecho; luchas que hoy exponen el espíritu reivindicador que la convirtió en la primera mujer abogada en 1922.
Más Clara, no estaba sola, en contextos similares, la historia en ocasiones oculta nombres en la sombra que brillaban menos de lo que deberían, no por falta de luz, sino porque otros cuerpos se colocaban delante del sol.
Este es el eclipse silencioso del llamado Efecto Matilda, que como una sombra antigua invisibilizaba el trabajo de las mujeres en la ciencia, donde los resultados de sus investigaciones solo podían ser comunicados por hombres, minimizando y transfiriendo a “otros” el trabajo de mujeres brillantes.
Como antecedente, el mundo de Clara era en esencia, la historia repetida de una voz que no pudieron silenciar en una sociedad que recién ahora empezaba a escuchar.
En 1993, Margaret W. Rossiter le dio ese nombre de “efecto” al identificarlo como un patrón sistémico que permitió honrar a Matilda Joslyn Gage, como la mujer que un siglo antes había escrito contra la injusticia de ver cómo las ideas femeninas aparecían bajo rúbricas de hombres.
Aunque nunca es suficiente, sería inescrutable el número de aportes en materia de políticas públicas y normas que hoy reivindican un grupo plural de conquistas jurídicas, sociales, institucionales, laborales, políticas que promueven la igualdad de oportunidades a las mujeres en nuestro país.
Bajo el entendimiento de lo expuesto pensado desde un correlato canalero, hoy transcurridos más de 25 años de administración panameña de la vía interoceánica, y cerca de cumplirse una década de su ampliación, el Canal de Panamá ha roto este paradigma ortodoxo y muy trasnochado, reconociendo a quienes construyeron con esfuerzo su institucionalidad, de las pioneras en diseño e ingeniería, que moldearon la gestión del talento, la gobernanza laboral, las finanzas creativas, la comunicación pública, la ética de la transparencia, las relaciones comunitarias, la operación marítima y la sostenibilidad hídrica.
El Canal de Panamá ha celebrado con creces este trayecto que va desde campañas que visibilizan a trabajadoras exponiendo el desempeño de sus roles en prácticas operativas no tradicionales como el de las pilotas, capitanas de remolcadores, arqueadoras, ingenieras, científicas del agua, gerentes, entre muchas otras en las que cada canalera desarmó estereotipos y propuso desde su puesto de trabajo un mapa estratégico para un país impregnado con aroma de mujer.
Cuando el llamado “efecto” nos facilita hacer una sana crítica al fenómeno, pero a la vez evaluar lo mucho que hemos avanzado, reconocemos historias que inspiran, y esta, es acerca de una mujer canalera que convirtió su propio casco rosado, botas de cuero y chaleco de seguridad en un símbolo que marcó una ruptura deliberada contra la invisibilidad histórica que en otrora siglo XX de la naciente obra no pudieron afectar su género, ella es, Ilya Espino de Marotta.
Pionera del liderazgo femenino en áreas tradicionalmente reservadas para hombres, fue la primera mujer Vicepresidenta Ejecutiva de Ingeniería, liderando el Programa de Ampliación del Canal de Panamá, una de las obras más complejas de la ingeniería moderna, hecho que se convirtió en una declaración pública de que una mujer podía dirigir un megaproyecto de esta escala, rompiendo barreras en Panamá y en toda la industria marítima global. Primera Vicepresidenta de Operaciones en 2019 y en ocupar el segundo cargo más alto de la institución tomando posesión en el año 2020 como Subadministradora del Canal y en 2024 como la primera Oficial de Sostenibilidad.
Pero como la luz de la aurora que va en aumento hasta que el día sea perfecto, su esplendor trascendió las fronteras institucionales, recibiendo reconocimientos como Outstanding Woman of the Year de la APEDE, 2014; una de las 50 mujeres más poderosas de Centroamérica según la revista Forbes, Mujer Líder con Mejor Reputación en Panamá y Top 10 de líderes con mejor reputación del país por Merco en 2025, reflejan un liderazgo consistente y su designación como jurado del Queen Elizabeth Prize for Engineering en este mismo año, con participación en la ceremonia oficial presidida por el rey Charles III, reafirmaron su prestigio internacional y enviaron un mensaje claro a las más de mil mujeres canaleras que entretejen su propio destino, de que nuevos retos siempre representan nuevas oportunidades para todas.
Para Ilya, el amanecer llega siempre primero al agua, porque solo quien sabe reflejar puede comprender lo que está naciendo. Por esto, cuando hablamos de género, la mucha luz como la mucha sombra no dejan ver. Así, ella siempre buscando el justo medio, antes de Subadministradora, una maravillosa panameña; antes de cascos, cronogramas y compuertas; un extraordinario ser humano para quien no hay ingeniería sin imaginación, ni liderazgo sin trabajo en equipo.
Cuatro décadas de aportes nunca le serán suficientes a quien en pleno Siglo XXI, todavía visiona el país hídrico del 2050. Pensando en el presente, sin importar de donde venga, cuando la vida aún le sonríe, Ilya es como un espejo fiel que refleja la imagen del 12% de la mujer canalera que vive soñando con engrandecer Panamá.
Pensando en el mañana, sin importar hacia donde vaya, hoy le corresponderá por siete años rediseñar la administración para el Canal de Futuro, por lo que seguirá siendo siempre, el alma detrás de la obra. ¡Felicidades!
El autor es sociólogo y coordinador de la memoria histórica del Canal de Panamá.


