“Usted tiene enfermedad renal crónica estadio 5 y debe iniciar hemodiálisis tres veces por semana para poder vivir”.
Esta es una de las frases más difíciles que escuchan los pacientes con enfermedad renal. Típicamente llegan a una sala de urgencias por una crisis hipertensiva u otra complicación, sin saber que su vida está a punto de cambiar por completo. Allí, la diálisis deja de ser un concepto médico y se convierte en una nueva forma de vivir.
En Panamá, la enfermedad renal crónica afecta aproximadamente al 13% de la población adulta. Sin embargo, impacta a personas en edad productiva, muchas veces en condiciones de alta vulnerabilidad social. El reto no es solo clínico, sino también económico, emocional y social.
La hemodiálisis salva vidas, pero por sí sola no resuelve todo lo que implica vivir con esta enfermedad. Durante horas, varias veces por semana, los pacientes permanecen conectados a una máquina. Ese tiempo suele verse como un proceso pasivo. Pero la innovación permite convertirlo en una oportunidad para sanar más allá de lo físico.
El enfoque basado en ciencia, datos e innovación permite transformar las horas de diálisis en espacios activos de acompañamiento. Durante estas sesiones se desarrollan talleres de educación en salud sobre la enfermedad renal, sesiones de nutrición adaptadas a las necesidades del paciente y espacios de apoyo psicológico donde se abordan los procesos emocionales asociados al diagnóstico. En Nephrohealth utilizamos este abordaje innovador de la terapia de diálisis basado en evidencia científica.
Estas intervenciones se estructuran, se miden y se analizan. Mediante encuestas, seguimiento de participación y evaluación continua, se traduce la experiencia del paciente en información que permita mejorar su cuidado. Paralelamente, se realiza el monitoreo de indicadores clínicos clave, lo que permite identificar oportunidades de mejora con base en evidencia científica.
Este modelo ha sido posible gracias a la articulación estratégica con el Ministerio de Salud y ha sido reconocido en el reciente Concurso Nacional de Innovación Empresarial de la SENACYT. Así, la innovación en salud no siempre implica la implantación de nueva tecnología. A veces implica usar el tiempo de manera productiva, escuchar las necesidades del paciente y estructurar soluciones que integren ciencia con humanidad. En el caso de la enfermedad renal crónica, esto puede marcar la diferencia entre sobrevivir y realmente vivir.
La autora es científica líder de Nephrohealth, investigadora adjunta del INDICASAT-AIP e integrante de Ciencia en Panamá.


